13.4.09

Wallander y yo

El sábado, abatido por la gloria, terminé de leer Den vita lejoninnan (La leona blanca, 1993), de Henning Mankell. En esta tercera, voluminosa entrega, Wallander, más humano que nunca, se asoma a un abismo que termina por engullirlo. Todo comienza cuando le roban su colección de discos, evento que, ya se sabe, no es fácil superar. Al final de la novela, nuestro inspector de policía es un despojo; más que eso: un concentrado de depresión. Y así comienza Mannen som log (El hombre sonriente, 1994), que goza del mejor arranque de la colección, con un Wallander de pronto redimido, luego de un encontronazo consigo mismo. Y todo esto antes, mucho antes del nacimiento de Jack Bauer, al que uno no puede mirar, luego de vivir a Wallander, como una calca superlativa. No olvidemos que Wallander es un hijo de los años noventa del siglo pasado, nacido, a sus cuarenta y tantos, poco después de la caída del muro de Berlín, en una Suecia de pronto abrumada por el crimen y la globalización. Pero no digo nada. Mejor le sigo con El hombre sonriente, capítulo 10, página 257, y me curo la gripe.

2 comentarios:

Lilyán de la Vega dijo...

Hola!

Tienes un premio ¡Olha que blog maneiro! Me encanta tu blog, leo con frecuencia porque lo encuentro interesante y siempre aprendo algo en él.

Por favor,recoge tu premio en mi blog: www.loscuarentaysusalrededores.blogspot.com

Felicidades!

La guapa dijo...

Siempre es bueno darse una vuelta por su blog, me desaparecí un rato pero he leído sus entradas y las que me faltan me daré un tiempo. Que se mejore, en cuanto a Gran Torino Easwood es el maestro.

Saludos.