
30.1.09
Che, Soderbergh, revolución

28.1.09
Pollock
Hoy, hace 96 años, nació Jackson Pollock. Desconocía el dato. Hasta que entré a Google y di con esto:
Es, sin lugar a dudas, el mejor logo de Google en toda su historia. Y es que, en efecto, hay un Pollock en casi cualquier esquina. Por ejemplo, en la estación de metro San Antonio, con dirección a El Rosario:

Pollock encarna una animalidad que, lo confieso, nunca me ha terminado de fascinar. En mi caso, de todos ellos, es Mark Rothko el que me mueve. Pero celebremos a Pollock. Celebremos esa animalidad. Digamos, junto con él, "Fuck Picasso!"


Pollock encarna una animalidad que, lo confieso, nunca me ha terminado de fascinar. En mi caso, de todos ellos, es Mark Rothko el que me mueve. Pero celebremos a Pollock. Celebremos esa animalidad. Digamos, junto con él, "Fuck Picasso!"
26.1.09
After Dark, After Hours, Murakami

25.1.09
200: Gatos, dientes, migraña, sueño

23.1.09
Nos vemos afuera

Cuenta Ibargüengoitia, en alguna de sus feroces crónicas de la vida cultural mexicana, que una mañana vio a dos escritores (parece ser que uno de ellos era Fernando Benítez y el otro Juan Miguel de Mora) trenzados a golpes en una tortería del Sur del DF. Lo que le pareció admirable al novelista, además de la postal magnífica de dos intelectuales sudorosos, enrojecidos y con los gestos exagerados del odio gobernándoles las caras, es que un par de escritores mexicanos hubieran consumado sus desavenencias a tortazos en lugar de conspirar el uno contra el otro en silencio.Ortuño concluye que, hoy, lo que sucede en el medio intelectual, más en particular en el huacal literario, no son madrizas como la relatada en la cita, sino una "polémica de señoritos". Nadie usa las manos, convertidas en puños, claro, y pocos saben usar bien las palabras y batirse en franco duelo. No. Hay que ser políticamente correctos y no ofender a nadie ni lanzar piedras y/o adjetivos bien colocados. Ahora lo que dice Eastwood (en Esquire):
We live in more of a pussy generation now, where everybody's become used to saying, "Well, how do we handle it psychologically?" In those days, you just punched the bully back and duked it out. Even if the guy was older and could push you around, at least you were respected for fighting back, and you'd be left alone from then on.Las cosas, claro, ya no son así. Tras bambalinas, como anota Ortuño, todo mundo habla mal de todo mundo y dice hacerle guarradas a sus madres, hermanas, esposas, abuelas y/o mascotas. O nada más a sus amigos literarios. Ya en público, todo es cordialidad y aparente armonía, salvo que se pueda evitar mirar de frente al enemigo y exista la posibilidad de escabullirse y no más bronca. Pero sigamos con Clint:
[Vivimos en una generación más marica ahora, en la que todos acostumbran decir "Bueno, ¿cómo arreglamos esto de forma psicológica?" En los viejos tiempos, nada más golpeabas al intimidador y te las apañabas. Incluso si el tipo era mayor y podía arrastrarte por allí, por lo menos te hacías respetar por responderle, y entonces te debajan en paz.]
I don't know if I can tell you exactly when the pussy generation started. Maybe when people started asking about the meaning of life.Aplauso y carcajada, por favor, para Clint. Y mejor ya no le sigo. Nos vemos afuera.
[No sé si puedo decir cuando comenzó la generación marica exactamente. Quizá fue cuando la gente comenzó a preguntarse sobre el significado de la vida.]
22.1.09
Óscares, Dow, a la baja

Una amiga, V., demócrata consumada, que vive en Los Ángeles, me dijo que Gran Torino no estaba destinada a ser una Mejor Película. Esto no me sorprendió en lo más mínimo, ya que V. y yo diferimos mucho en puntos de vista relacionados con el cine. Lo que sí me sorprendió es que dijera que éste no era el año de Clint Eastwood. Pero ya que lo pensé un poco más, comprendí. Y claro: además de libertario y escéptico de los finales felices, Clint vota republicano. ¿Cómo, recién asumida la presidencia de Obama, la Academia iba a pemitirse la nominación de sus crudos filmes, Changeling y Gran Torino, ambos críticas a una sociedad a la deriva, lo mismo que el Dow?
Me extiendo. Que Obama ocupe ya la Casa Blanca no quiere decir que el cambio se haya consumado. No. Él mismo lo dijo, desde el día uno, cuando venció en las elecciones a McCain: esto es apenas el inicio del cambio. En su discurso de investidura, fue sobrio y claro: lo que seguía era trabajo, mucho trabajo. Sin embargo, la gente, fascinada por el carisma del nuevo emperador, aliviada de que W dejara el edificio y DC, creyó que el cambio era ya, ahora. Y nadie mejor que la Academia para ilustrar esta idea.
La película más nominada es una de corte fantástico: The Curious Case of Benjamin Button, dirigida por el otrora peleonero David Fincher. No me cuesta trabajo confesarlo: la película me encantó. Y, sí, es entretenimiento en estado puro, la quintaesencia de Hollywood, una vuelta al mejor cine de antaño (un poco como Australia, de Luhrmann, pero sin los excesos maximalistas). La película de Fincher es una celebración de las elecciones humanas, un muy buen relato de superación personal. Ser uno mismo. Reinventarse de ser necesario. Además de eso, es técnicamente impecable. Una hermosa película fantástica, pues.
¿Por qué, además de Gran Torino, tampoco se nominó a Revolutionary Road, de Sam Mendes, en ninguna de las categorías importantes? Por lo mismo. Esta entrega de los Óscares está dedicada a la shiny happy people of America. Entre las mejores películas, para acallar a los bocones como yo, entran una película políticamente correcta sobre la causa y el activismo gay (Milk, de Gus Van Sant) y una película política (Frost/Nixon, de, oh sí, Ron Howard). Encontramos, además, nominaciones de consolación: Penélope Cruz y Heath Ledger, como actores de reparto; vaya, hasta Brad Pitt como mejor actor. Y Angelina Jolie como mejor actriz por Changeling, ella sí --yo sí celebro su actuación y deseo que se lleve la presea, aunque traicione a Kate Winslet, que, eso sí, no fue nominada por Revolutionary Road sino por The Reader... Larga vida al Holocausto, fascinación de Hollywood--, como para tener a la parejita, Brangelina, contenta durante la premiación. El mejor nominado es, sin lugar a dudas, Mickey Rourke: lección de lecciones. El peor nominado, incluso peor que Pitt: Robert Downey Jr. Ni al caso, no por Tropic Thunder.
En fin y en suma: en Hollywood quieren hacerse de la vista gorda, tapar el sol con un dedo y fingir que el sol ya salió y no se volverá a meter hasta que otro republicano llegue a la Casa Blanca. Mejor evitarse cosas feas como el aborto, la intolerancia racial, la estupidez humana, la cobardía, la decadencia tanto de la familia como de la sociedad. No. Eso no. Eso no brilla, hoy. Mejor el mundo fantástico, la simulación, la reinvención de uno mismo, el espectador, ante el aparente cambio. Y, por favor, no se me tome por un pesimista. No. Por allí, me temo, no va la cosa.
Hollywood está a la baja, edulcorada la lista de nominados al Óscar. El mejor guión, basado en una novela de Richard Yates, fue ignorado (Revolutionary Road, pues). La mejor actuación --que quizá sea su última-- y la mejor película, también (o sea, Gran Torino y Clint Eastwood, para el que no le quede claro... ¡Ni siquiera les gustó a los de la Academia la canción, interpretada por Jamie Cullum!). Que gane, pues, The Curious Case of Benjamin Button. O que me pongan un tapabocas, finalmente, si las preseas más importantes se las llevan Danny Boyle y Slumdog Millionaire, el favorito de los cinéfilos. Y que no sea el año de Clint Eastwood no quiere decir que, de la noche a la mañana, América, el imperio, sea otra. Es la misma, jodida y a la baja. Y nosotros debajo de ella. Pero mejor me callo.
21.1.09
The day after, Obama, once varas

19.1.09
Dylan, G, cierta sabiduría ranchera

18.1.09
Gran Clint, grandes amigos

A mis amigos verdaderos, buenas personas todos ellos
Anteanoche MP y yo vimos Gran Torino, la película más reciente de Clint Eastwood. La vimos metidos en la cama, protegidos del frío y del mundanal ruido bajo el edredón, la película proyectada en la pantalla de mi MacBook. Un ritual que nos gusta cada vez más, ya que las películas adoptan una dimensión distinta, íntima, aunque pixeleada. Pero sigamos con Gran Torino, una de las mejores películas que he visto en mi vida, filme majestuoso sobre el sino de la amistad y la vulgaridad de la cobardía que aqueja a nuestro devenir cotidiano más presente. No puedo sacudirme de encima el clímax de la película, esa escena: el hombre --no diré cuál-- muerto, abatido sobre la acera. Sacrificado. Los brazos extendidos sobre una imaginaria cruz urbana. Luego, la calma, una misa con cuerpo presente --segunda de la película--, elipsis obligada. Finalmente, la paz y la voz de Clint Eastwood, a la Tom Waits, cantando el tema, "Gran Torino", la voz madura, casi acabada, que le cede el micrófono al joven Jamie Cullum, insuflado de vida. El tema que me acompaña todo el día, ahora. El nudo en la garganta que no se termina de deshacer. La certeza de que Clint Eastwood es el más grande cineasta americano vivo. Ayer, apenas MP se fue a correr, escribí un texto en 12 partes, 12 retratos de los personajes encarnados por Clint Eastwood, desde Joe y Harry el sucio hasta Walt Kowalski, protagonista de Gran Torino. Pero no digo nada, como siempre. ¿Por qué me conmovió Gran Torino? No. Más que conmoverne, me abatió. Caí al suelo (un suelo metafórico), fulminado, lo mismo que el hombre que se ofrece en sacrificio y cae, el cuerpo en cruz, sobre una acera urbana. Un mundo de cobardes, pienso. Sissies, como los llama Clint Eastwood. Pienso en mis amigos, los verdaderos, todos ellos valientes. Y pienso en los amigos que, en realidad, nunca lo fueron y no están más aquí, aunque sus fantasmas sirvan como recordatorio de la infamia, de la cobardía, de la traición a sí mismos. Sigo sin decir nada. En fin. Mejor canto. Canto "Gran Torino", el sutil piano al fondo, nunca mundanal ruido, y me voy a abrazar a MP que escribe allá en el comedor.
16.1.09
Sada, Casi nunca

10.1.09
Historia, Mishima, Fertilidad

¿Obedece la Historia alguna vez a la voluntad de los hombres?Una pregunta y un puente hacia una respuesta, pienso. Y pienso todo esto ahora que el Estado de Israel deja su destructiva marca en la Historia. Mejor seguir con Mishima, fingir que no se escuchan caer las bombas en Gaza.
La Historia es un testimonio de la destrucción. Siempre hay que dejar espacio para el siguiente cristal. Para la Historia, construir y destruir son la misma cosa.
Hay una sola forma de participar en la Historia, y es la de no tener voluntad en absoluto, de funcionar sólo como un átomo hermoso y resplandeciente, eterno e inmutable. Nadie debe buscar otro significado en la existencia humana.

8.1.09
Låt den rätte komma in

5.1.09
Arena, Australia, Judi, mármol


2. Este año comencé a colaborar con "Cine y 1/2", la sección de cine de la renovada revista Nexos. Hablo de Changeling, una de las dos películas más recientes de Clint Eastwood, pronta a estrenarse en México. La nota puede leerse aquí. Y hablando de cine, la última película que vi en 2008 es innombrable. La primera del 2009, Australia, de Baz Luhrmann. ¿Y saben qué? Me gustó. Mucho. Es un homenaje notable al mejor cine de Hollywood --desde el arreo de vacas hasta los ataques aéreos-- y un brillante ejercicio maximalista. A pesar del botox y de las cirugías, Nicole Kidman es entrañable. Me divertí mucho. ¿Qué más?

3. Adoptamos a una perra: Judi es su nombre. MP y yo la paseábamos por un callejón del centro de Tlalpan. Desde su coche, un hombre nos dijo: "Es luna llena. Llévenla al zoológico." Un instante después --se me perdonará: hace un par de domingos se me reventó el oído izquierdo, no escucho bien--, comprendí lo que el hombre en realidad había dicho: "Es una hiena. Llévenla al zoológico." Y, sí, Judi parece una hiena. Y una coyota. Y todos los perros imaginables. En uno. Aún no nos acostumbramos a ella. Se ha comido más de una docena de piñas y esferas, quiso destrozar nuestro heliotropo, se orina adentro de la casa, etcétera. Pero la queremos.
4. Subí fotos de mármol y más a Flickr.

5. Y bueno, El salto de salmón cambió más de envoltura que de contenido. Ni modo. Así soy yo. ¿Así las cosas? No. Basta. No más remates.
3.1.09
2009, un nuevo salto
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