31.7.08

Varia


1. La presentación de Al pairo fue entrañable. Allí estaba, en el público, el capitán de la Marigalante, tan vital como su nombre, y la velada fue toda marina. Enhorabuena, Humberto. Corran a la librería Rosario Castellanos del FCE por un ejemplar del libro.

2. Hoy terminó la primera, intensa fase de promoción de La hermana falsa. Hay ya varias entrevistas en la red, por si les interesa "leerme" hablar en lenguaje periodístico-cultural. Extraño lo que a veces uno dice... Gracias a todos los reporteros involucrados.

3. Tengo en mis manos un ejemplar recién salido de prensa de la primera novela de Gerardo Piña, La última partida (México: Tusquets, 2008). El arranque del relato es todo un prometedor anzuelo. Lo leeré en la playa, aunque si no estuviera tan cansado lo haría en este mismo momento: muero de curiosidad e intriga.

4. Hoy comí en La vinería con Nicolás: nos la debíamos. Y, al platicarle del proyecto de mi próxima novela, entendí todo. Me esperan tres años intensos: que sea el largo aliento. O lo que sea. De algún modo, ya es.

5. MP hace sus maletas. Viajaremos, de nuevo. Y ya estamos de viaje.

6. Así los desplazamientos, así las cosas.

4 comentarios:

Clarice Miller dijo...

Este comentario no tiene nada que ver con la entrada original y a´se lo molesto que puede llegar a ser eso. Sin embargo, no teniendo otra manera de comunicación, decido violar mis principios y escribir fuera del margen.

He leído tu blog desde hace unos meses y me parece muy bueno... no me había atrevido a comentar pero eso no quiere decir que no me agrade lo que leo. Desafortunadamente no conozco ninguna de tus novelas pero espero poder tener una en mis manos pronto. Me tomé la libertad de crear un link en mi blog hacia tu blog, espero no te moleste.

Me parece ingenioso el término "saltar" en lugar del de "escribir," muy fresco. En fin, sigue saltando... lo haces muy bien.

Doug dijo...

Y qué verá el salmón cuando se sumerge?

Esto me recuerda al poeta que escribe novelas :

Una vez hubo truchas en los arroyos de la montaña. Podías verlas en la corriente ambarina
allí donde los bordes blancos de sus aletas se agitaban suavemente en el agua. Olían a
musgo en las manos. Se retorcían, bruñidas y musculosas. En sus lomos había dibujos
vermiformes que eran mapas del mundo en su devenir. Mapas y laberintos. De una cosa
que no tenía vuelta atrás. Ni posibilidad de arreglo. En las profundas cañadas donde vivían
todo era más viejo que el hombre y murmuraba misterio.


Quién descifrará los dibujos vermiformes en la piel del salmón?

No me hagan caso.

D

Goran Maiakovski dijo...

-Jajajaa, Doug está loco. Vale, buen viaje, y nos comentas sobre este libro de Gerardo Piña. Un abrazo.

Doug dijo...

pues deberías verme luego de un par de rones y en plena luna llena, me pongo a bailar en los tejados y aullar a la luna como un lobo maldito y muerto de hambre y luego persigo a fantasmas de carne a los que les arranco la piel en tiritas y luego me como su corazón a dentelladas

pero en realidad soy muy buena gente, mucho gusto