18.3.09

Naturaleza, Tempestad, Malick

Acaba de aparecer el número 65 de La Tempestad y nos pregunta: "¿Existe la naturaleza?" (Antes de eso: es domingo, MP y yo regresamos de comer en casa de mis padres, el coche avanza sobre el segundo piso, el Ajusco ante nosotros. A la derecha de la montaña, MP señala las cañadas a cuyos pies discurre el río Magdalena, los cerros engarzados en el aire. Suena "Goodbye Stranger" de Supertramp. Atardece. A nuestra izquierda, la insinuación de los volcanes. Llegamos a la casa, nos ocupamos cada uno de sus asuntos, por la noche nos acostamos y vemos The Thin Red Line (1998), de Terrence Malick, la naturaleza del hombre y la naturaleza más allá del hombre, pienso. Una película a la vez hermosa y repulsiva: imposible no reconocerse allí, en los soldados que combaten en la isla de Guadalcanal. Carne y muerte y sangre y vísceras, pasto y aves y reptiles y agua, muchos árboles, escasas nubes en el cielo. No nos es fácil irnos a dormir cuando termina la película de Malick, las voces como espectros que nos inquietan, la oscuridad casi tangible. Algo así. Después de eso.) Anden por la revista, entérense de las "Poéticas ambientales para el siglo XXI", disfruten de las páginas de papel reciclado en las que se imprimó esta nueva edición orgánica de La Tempestad. Allí colaboro yo con una reseña de Casi nunca, novela de Daniel Sada, escritor al que, también allí, entrevista Guillermo Núñez (con el que comí en La Ostra, ayer: no se pierdan los tacos de camarón): todo lo que usted quería saber sobre el ensarte y no sabía a quién ni cómo preguntárselo. Anden a Sanborns. 42 pesos no son nada. Anden, pues. (Y luego vean, de noche, The Thin Red Line.)

4 comentarios:

Oscar dijo...

Yo creo que nací para el ensarte.

Guillermo Núñez dijo...

Ea ea! u u!

Doug dijo...

Buena cosa los textos en línea.
Me gustan las escenas debajo del agua de la bellísima película de Malick.

Ostras, qué rico. Debajo del agua. El ensarte, etc.

Salud!

David Miklos dijo...

Ensartaos los unos a los otros.