24.5.09

Morandi/Jusidman: un diálogo

Ayer fuimos al MAM a ver la retrospectiva Pintura en obra/Paintworks de Yishai Jusidman (México, 1963), una de las mejores exposiciones en lo que va del año. De todo, lo qué más me gustó fue la serie En tratamiento, en donde Jusidman dialoga, por un lado, con el pintor boloñés Giorgio Morandi (1890-1964) y su autorretrato de 1925, así como con una muestra variopinta de cuadros de otros pintores, reproducidos en libros abiertos sobre el regazo de enfermos mentales. Por un lado, el aspecto técnico: Jusidman domina su paleta y el trazo en el lienzo, como salido de la mejor tradición pictórica; por el otro, el sino conceptual de la obra: el diálogo del artista con la tradición, así como la dialéctica cuadro-creador; finalmente, la propuesta: el traslado del ego a una colección variopinta de pacientes, todos nombrados con iniciales, que le hacen eco a Morandi, a Morandi en el regazo y en la mirada de Jusidman, así como a los artistas elegidos. Ahora bien, la evidencia del ingenio de nuestro artista.

Prueba 1: Morandi por Morandi, en su Autorretrato de 1925:


En el cuadro vemos al pintor sentado sobre un banco, la paleta en el regazo. El espectador no es otra cosa sino el lienzo que el artista pinta: el punto de vista elegido. Así, Morandi reflexiona/ilustra el proceso creativo desde la propia obra en curso, no desde la obra terminada, concluida. La mirada inacabada del espectador, el lienzo inconcluso, desde el autorretrado acabado.

Prueba 2: El autorretrato de Jusidman --no registré el año de creación, pero creo que es de circa 1998, como la serie que nos ocupa, aunque puede ser mucho anterior, ya que la obsesión-identificación de Jusidman con Morandi es añeja--, con la reproducción del Autorretrato (1925) de Morandi en el regazo:

A diferencia del Morandi autorretratado, el Jusidman que se pinta no lleva una paleta y un pincel en la mano derecha, sino un lápiz, junto a una reproducción del Autorretrato de Morandi de 1925. Es decir: la paleta es el propio cuadro emulado. Y nosotros, espectadores, somos el lienzo que observa a ambos pintores: un espejo dentro de un espejo dentro de otro espejo. Nuestra mirada, pues, es trasladada al lienzo original y ausente de 1925.

Prueba 3: Uno de los cuadros de la serie En tratamiento (1998), de Yishai Jusidman, más su ficha de identificación:


En el cuadro vemos al paciente H. G., sentado sobre una silla, y en cuyo regazo se abre un libro que reproduce Vir Heroicus Sublimis (1950-1951) del pintor estadounidense Barnet Newman (1905-1970). Aquí un detalle del cuadro, un acercamiento a la obra reproducida-trasladada al cuadro de Jusidman, que hace la vez de paleta de Morandi:

No me resta mucho más que decir: me quedo en la contemplación, escucho el lúcido diálogo entre la tradición y el presente --nuestras miradas--, malabareados con maestría por Yishai Jusidman. ¿Qué ven ustedes, lectores?

[Dedico esta entrada a Javier Sicilia y su Tríptico del desierto (México: Era, 2009), obra galardonada con el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes 1998, ineptamente tachado de plagiario por una panda de bienpensantes sin rostro, groseros opinionistas lumpen y pequeñoburgueses de vista atrofiada. Más sobre este caso --una polémica inútil, pero ilustrativa del estado de las cosas en México--, aquí.]

4 comentarios:

Vikram Dharma dijo...

Morandi siempre interesado en la modernidad y el pasado. Me encanta. Luego está lo que pensaba, que todo era irreal, lo que tenemos enfrente, entonces -en su tiempo- la imaginación de nosotros. Ahora: nosotros, imaginados por Morandi en la memoria.

la. dijo...

¿Recuerdas el nombre de la serie en la que aparecen estos pacientes con reproducciones en las manos?
también fui a la exposición en el MAM, y sobra decir que me impactó. pero tengo poca información sobre los nombres de las colecciones, y quisiera encontrarlas de nuevo por ahí.

David Miklos dijo...

Se llama En tratamiento.

la. dijo...

claro, lo habías escrito en la entrada pero no lo había notado. gracias