18.11.08

Lola (2005-2008)


Hoy, a las tres de la madrugada, murió nuestra perra Lola, a un mes de que nos mudáramos a esta casa en el centro de Tlalpan. Era una perra joven. Cumpliría cuatro años el próximo abril de 2009. Cuando la conocí, vivía, por razones de necesidad, imponderables, en un pequeño patio interior de una casa en Chimalistac, junto con MP y los niños. Aquí, no me queda duda, fue feliz: tuvo, de pronto, todo un jardín para ella sola, y la dejábamos entrar la mayoría del tiempo. Se hizo amiga, sin muchas complicaciones, de Joe, nuestro gato, que vivía conmigo en un sexto piso en la calle de Holbein (ayer, durante la cena, Joe buscaba a Lola, se asomaba por la ventana que da a su casa, aún allí, al otro lado de la cocina). Pasaría por Lola ayer, hacia las siete y media de la noche, pero me pidieron que lo hiciera hoy, que aún estaba dormida. Sigue dormida, seguirá dormida. Labrador chocolate enana, Lola es la perra más noble que he conocido. Como las palabras me fallan, copio aquí, y espero que me lo perdone, un mensaje que acaba de enviarme mi entrañable amigo GP:
Lamento mucho lo de Lola. Las mascotas forman parte de nuestras relaciones con el mundo y con lo vivo, y de ahí su importancia. Nunca me ha interesado "humanizar" nuestras interacciones con los animales, pero a falta de un mejor lenguaje a veces es necesario y sé lo que es querer mucho a un animal y el tipo de relación tan estrecha que uno puede tener con ellos. Es algo que oscila entre la familia y la amistad (ambas fundamentales).
Así Lola, así la vida en Tlalpan. Así las cosas.

7 comentarios:

Hitlercito dijo...

lo siento... a mí se me murió una perra lola achocolatada el año pasado, tenía siete años así que no era tan joven como la tuya pero tampoco era vieja...

qué mal, así las cosas

Hitlercito dijo...

(o como dirían los talfamadorianos, so it goes)

Nonantzin Martínez dijo...

Cuando murió mi perro "Lucky", de 8 años, sentí un vacío que nunca imaginé que sucediera tras perder a una mascota. "Romi", mi otra perra y su fiel amiga, buscó al pequeño Lucky como desesperada por todas las habitaciones de la casa de mis papás cerca de un mes. Creo que también le lloró y extrañó su partida. Hoy ya pasaron 4 años de eso, y al leer que alguien pierde a un ser tan entrañable, no puedo más que compartir su pena.

Coquelicot dijo...

Cada relación es única, los lazos con las personas generan magia que sólo los lazos con las personas pueden generar, con los animales hay también una indiscutible y particular magia, es inevitable sentir una profunda tristeza cuando se van, como es inevitable adorarlos cuando ponen sus caras de calvos o repitem una gracia dos mil veces. Es inevitable.

Ya tienen un nahualito más.

Doug dijo...

a reunirse con sus antepasados y ser aun más libre que en el jardín

que bella, Lola

salud,

David Miklos dijo...

Gracias a todos y abrazos. Y sí, Doug: más libre que en el jardín. Aunque los jardines son, a mi gusto, lo más cercano al pretendido paraíso. Pasaría, feliz, la eternidad esparcido en un jardín. En uno en particular, sito en Jalmolonga.

Catriela Soleri dijo...

Era bella y luce muy simpática. Hermosa Lola.

Mientras acaricio a Moños (una cocker de 14 años), no quiero ni imaginar el dolor que aún debe de padecer por su ausencia.

Dos años después, mi pésame.