1.2.10

Zagi


Llueve. Es un día festivo. Hace frío. Por la mañana, me desperté temprano y fui a imprimir y encuadernar el manuscrito de mi libro más reciente, un conjunto de relatos y prosas variopintas: lo acabé el domingo 31, último día de enero. Poco antes de las 12.30, llegúe a un café en el que me había citado con mi futuro nuevo editor. Y comenzó a llover. Copiosamente. Mi futuro nuevo editor no llegó. Y regresé a casa. Descubrí entonces que había ido al café equivocado. Un café de la misma cadena. Frente a un parque. En la cabeza, claro, se me había metido el parque equivocado. Una confusión de parques. Llueve y, claro, muero de pena (ya me he disculpado compulsivamente por correo; no tengo el teléfono de mi futuro nuevo editor). Atribuyo mi confusión a la llegada inminente de Anna: hoy comienza la cuenta regresiva. En 22 días nace mi primera hija. Y llueve, afuera llueve y hace frío. Pero aquí estamos MP y yo, adentro, en paz, esperando. Y yo sigo en mi disculpa compulsiva. [El cuadro que ilustra esta entrada se llama Zagi y es de Euan Uglow, uno de mis pintores favoritos. Zagi está en la Tate Britain, adonde yo iba muchas veces durante mi estancia en Londres a contemplarlo. Uglow murió en el 2000, cuando yo estaba allá. Y ahora lo recuerdo, porque he escrito sobre él. Y algo más que, espero, sucederá.]

3 comentarios:

Monserrat Loyde dijo...

Pues muy divertida anécdota para un libro por publicar entre parques y cafés confusos. ¡En hora buena!

David Miklos dijo...

¡Gracias, Monse!

Guillermo Núñez dijo...

http://guillermoinj.blogspot.com/2007/01/clido-uglow.html